El testimonio nuestro
Hola a todos los que leen este pequeño pensamiento. Declaro que es el primer trabajo que hago para un blog, ahí les va. Mucho se dice de que en estos tiempos de difícil ser cristiano. En parte, tienen razón.
No es difícil ser cristiano en nuestra cultura occidental en el sentido de que nadie está poniendo en riesgo su vida por declararse creyente en Jesucristo. Pero sí lo es en el sentido de que ahora cualquiera se declara “cristiano” sin serlo realmente, simplemente porque asiste –y no siempre- a un templo evangélico o en algún momento de su vida levantó la mano para recibir a Cristo en una campaña evangelística o alguna otra actividad en la iglesita que queda en la esquina del residencial donde vive. Pero lo más espeluznante de todo es que además hay otros, los peores, que son los que llevan toda una vida en la iglesia de Cristo, pero son un “saco de mañas”, como me dijo un hermano de otra congregación. Todo esto le resta credibilidad al mensaje de
Es lamentable que muchos usurpan el nombre de Cristo y su testimonio no es el correcto, a veces caen en las mismas actitudes –o peores- de aquellos que todavía son incrédulos. El reciente caso del fallido aumento de salarios de los diputados que, al contar con el apoyo de los dos diputados de partidos evangélicos, dañó la ya de por sí maltratada imagen del pueblo cristiano en el país. Pero no los condenemos, ellos simplemente fueron una muestra del lamentable comportamiento de muchos de nosotros que nos llamamos hijos de Dios. Cada pueblo tiene los líderes que se merece, ¿o no?
¿Y cómo estamos cada uno de nosotros? ¿No les ha pasado que cuando intentan hablar de Cristo y su maravilloso mensaje muchos hacen referencia a sus vecinos evangélicos y el mal testimonio que éstos dan y, lo más triste de todo, siendo líderes en su congregación? Jesús les preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” (Mt. 16:13) Quizás es hora de que nos preguntemos: ¿qué dice la gente de cada uno de nosotros? El Apóstol Pablo menciona que somos cartas leídas por lo hombres (2 Cor. 3:2). ¿Qué lee la gente en nosotros?
Revisemos nuestro propio testimonio ante los demás, tal vez debamos hacer algunas correcciones.
Bendiciones en Cristo.
Randall Antonio Morales Zumbado
Este comentario de Randall nos hace reflexionar sobre nuestra verdadera identidad. "Un buen traje no hace a un caballero" es necesaria la acción testimonial. De por si que el que sabe lo bueno y no lo hace es como si pecara.
ResponderEliminarPero "al chile" que inmoral pedir aumento en el primer mes de trabajo. "CUIDADO PIERDE"
gracias que buena reflexion....
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