Orar fervientemente
Cada persona es diferente y también cada forma de orar es igualmente única. Pero no debemos dudar que la oración es un arma muy poderosa cuando se usa con fe y perseverancia. En el libro de Santiago 5:17, se hala de lo siguiente: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”.
Elías fue un profeta con altibajos como tal vez muchos de nosotros, pero
Pero, ¿qué significa esto? Creo que no significa orar pegando gritos ni zapateando “al diablo” como creen muchos. El grito y la oración exaltada no necesariamente reflejan fe de nuestra parte. El Señor oraba y no necesitaba que todo el vecindario se diera cuenta de lo que estaba haciendo. De hecho, en sus horas más intensas, mientras Él oraba con intensidad extrema, a unos metros se hallaban sus discípulos durmiendo (Mr. 14: 39 – 40).
La oración con fervor es aquella que se hace de corazón, con intensidad y sinceridad, con absoluta concentración mientras percibimos el mover del Espíritu Santo. Nuestro Señor oraba tan intensamente, que dice
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