miércoles, 9 de junio de 2010

PI-K- LECTURA

Orar fervientemente

Cada persona es diferente y también cada forma de orar es igualmente única. Pero no debemos dudar que la oración es un arma muy poderosa cuando se usa con fe y perseverancia. En el libro de Santiago 5:17, se hala de lo siguiente: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”.

Elías fue un profeta con altibajos como tal vez muchos de nosotros, pero la Biblia dice que oro. No hizo cualquier oración, sino que oró de manera especial. ¿Cómo oró? Repasemos: “…Y oró fervientemente para que no lloviese…” La palabra clave aquí fue que oró fervientemente. Lo hizo con fervor, ¿y qué significa esto? Buscando en el Diccionario de la Real Academia Española, ésta dice: Palabra que viene del antiguo fervir, que hierve. Quiere decir que Elías hizo una oración hirviente, no hizo una oracioncita suave, ni siquiera tibia, sino con fuego y pasión.

Pero, ¿qué significa esto? Creo que no significa orar pegando gritos ni zapateando “al diablo” como creen muchos. El grito y la oración exaltada no necesariamente reflejan fe de nuestra parte. El Señor oraba y no necesitaba que todo el vecindario se diera cuenta de lo que estaba haciendo. De hecho, en sus horas más intensas, mientras Él oraba con intensidad extrema, a unos metros se hallaban sus discípulos durmiendo (Mr. 14: 39 – 40).

La oración con fervor es aquella que se hace de corazón, con intensidad y sinceridad, con absoluta concentración mientras percibimos el mover del Espíritu Santo. Nuestro Señor oraba tan intensamente, que dice la Biblia que hasta sudaba como sangre (Lc. 22: 44).

El Señor criticó las oraciones religiosas, largas y repetitivas, más frías que un pingüino en pleno paseo solitario. ¿Cómo son tus oraciones? Te motivo a que hagás oraciones fervientes, oraciones que hiervan y hagan hervir de fe tu inter

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