martes, 9 de noviembre de 2010

El Apocalipsis, ¡al fin descifrado!

Después de varias semanas de ausencia, vuelvo con nuevos pensamientos para esta sección. Disculpen el inconveniente.
El título de estas líneas es el mismo que recuerdo de un pequeño libro rojo que mi papá tenía cuando yo aún estaba en la escuela. Sin tener ni la más remota idea de qué estaba hablando, por alguna razón yo me sentí aliviado y dije: “Por fin lo revelaron los misterios”. Hoy me río de eso.
No me malinterprete, el estudio del Apocalipsis y de las profecías por ocurrir es maravilloso y aún la misma Biblia lo declara: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía…” (Apoc. 1:3). Pero requiere de un estudio serio, sistemático y con todas las reglas de interpretación y análisis correctamente empleadas. A esta ciencia se le llama Escatología. Hoy existe un hambre en las iglesias de conocer las profecías, pero con poco análisis y escuchando a cualquiera que tenga alguna enseñanza aunque sea “halada del pelo” como decimos los ticos. Me parece como las ansias del mundo no creyente cada fin de año por escuchar a los adivinos para saber “qué nos trae el año que viene”. A esta actitud de las iglesias yo le llamo “espíritu de horóscopo cristiano” (disculpen si les suena atrevido).
Pero más atrevido es arrogarse el conocer y entender la versión definitiva de los hechos por acontecer, cuando nadie en este mundo puede pretender conocer todos los misterios y secretos de la Biblia. Tal pretensión no es válida ni siquiera en el ámbito catedrático universitario, ellos mismos mencionan que el conocimiento del más renombrado especialista en cualquier campo, aún con toda la rigurosidad científica posible, será apenas parcial y sujeto a modificaciones.
Hoy más que nunca interesémonos por el estudio de las profecías (los tiempos son malos), pero hagámoslo desde una óptica seria, aplicando correctamente las normas de interpretación, sin fanatismos y con la mente abierta, sin las pretensiones terminantes de aquel pequeño libro rojo de mi infancia.
Bendiciones en Cristo,
Randall Antonio Morales Zumbado

1 comentario:

  1. Ulala !!!
    Que profundo, pero acertado. Me huele como a que debemos tener una vision mas madura de la manera de leer, analizar y comentar la escritura. Que bueno sería tener espacio para delibar sobre esto.

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