Para el blog
El huevo o la gallina
Hola a todos. ¿Quién de nosotros no ha escuchado la sempiterna pregunta formulada por el hombre: ‘¿Qué fue primero: el huevo o la gallina?’? Como creyentes, esa pregunta no es ningún dilema, es claro que Dios creó los animales y luego éstos empezaron a reproducirse, lo que no se sabe es que si fue antes o después de que Adán les pusiera nombre (Gén. 2:19) A propósito: ¿has pensado en la inteligencia que tuvo que tener Adán para poder nombrar a todos los animales?
Pero hoy deseo hacer otra pregunta, más profunda y atiente a nosotros como cristianos. Piensen en algo que Dios prohíba. Ahora piensen en esto otro: ¿eso es malo por ser pecado o es pecado por ser malo? ¿Muy difícil? ¿Es lo mismo? ¿Las dos son correctas? Piénselo bien.
Aunque la pregunta pueda parecer algo intrascendente, en realidad no lo es. Muchas veces el mundo nos preguntará acerca de la fe que tenemos: “estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pe 3:15). Debemos estar preparados y alertas y una de las razones de nuestra fe es saber responder por qué nuestra fe censura algunas cosas que el mundo de hoy ve como “normales”. Dar respuestas como: “Es malo porque así me lo enseñaron en la iglesia”, “me lo dijo mi pastor/discipulador” o la más patética de todas: “la religión me lo prohíbe” son a todas luces respuestas insuficientes y que no explican nuestra fe.
Ante la pregunta que formulé líneas arriba, yo les voy a dar mi respuesta, a ver qué les parece a ustedes: nada es malo por ser pecado sino que es pecado debido a que es malo, es decir, debido a que si lo hago, las consecuencias de mis acciones –buenas o malas- me alcanzarán tarde o temprano y Dios quiere evitarnos esos sufrimientos. Por supuesto que todo lo pecaminoso desagrada a Dios, pero también tiene consecuencias fatales, el Apóstol Pablo lo dice. “la paga del pecado es muerte” (Rom. 6:23). No necesariamente porque Dios nos castigue, sino porque nosotros mismos buscamos la muerte a través de nuestras acciones pecaminosas y que hoy el mundo se empeña en hacer parecer como buenas.
Y eso definitivamente es mucho más trascendente que preguntarnos qué fue primero: si el huevo o la gallina. ¿Qué les parece?
Bendiciones,
Randall Antonio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario